Dioses egipcios y su significado

Dioses egipcios y su significado

Los dioses egipcios más fuertes

Los numerosos dioses de Egipto eran los puntos centrales de los ritos cultuales y las prácticas religiosas personales de la nación. También participaban en los grandes rituales mortuorios y en la creencia egipcia en la felicidad eterna póstuma (98).

Los dioses evolucionaron de un sistema de creencias animista a uno altamente antropomórfico e imbuido de magia. Heka era el dios de la magia y la medicina, pero también era la fuerza primordial, anterior a todos los demás dioses, que permitía el acto de la creación y sostenía la vida mortal y divina. El valor central de la cultura egipcia era ma’at -armonía y equilibrio- representado por la diosa del mismo nombre y su pluma blanca de avestruz, y era Heka quien daba poder a Ma’at al igual que a todas las demás deidades. Heka era la manifestación de la heka (magia), que debe entenderse como leyes naturales que hoy se considerarían sobrenaturales pero que, para los egipcios, eran simplemente el funcionamiento del mundo y del universo. Los dioses proporcionaban a la gente todos los dones buenos, pero era la heka la que les permitía hacerlo.

El dios egipcio Anubis

Osiris, dios principal de los muertos y del más allá, suele ser representado como un humano con forma de momia que lleva la corona atef (una corona blanca flanqueada por plumas de avestruz) y sostiene un báculo y un mayal (signos de realeza y justicia). En ocasiones, la piel de Osiris es verde o negra, una referencia a sus aspectos de vegetación y tierra fértil.

ReligiónA lo largo de la historia de Egipto, las creencias y prácticas cambiaron constantemente, aunque los temas de la fertilidad, el renacimiento, la muerte y la resurrección se mantuvieron generalmente constantes. Los antiguos egipcios tenían la tendencia a fusionar las nuevas creencias con las antiguas en lugar de sustituirlas. Esta tendencia ha dificultado que los estudiosos modernos comprendan plenamente las antiguas creencias y, aunque se sabe mucho, todavía hay mucho que sigue siendo un misterio.

DiosesSabemos de cientos de dioses y diosas adorados por los antiguos egipcios, ya que sus nombres, personalidades y apariencias han sobrevivido en las obras de arte que dejó la civilización. Muchos de ellos desempeñaban funciones idénticas o similares. Esto se debe tanto a la compleja naturaleza de la religión como a la organización política del Estado. Las zonas locales tenían dioses locales, y cada ciudad o región solía tener sus propias deidades a las que rendir culto. Si una ciudad alcanzaba la prominencia bajo un gobernante o funcionario poderoso, los dioses locales se elevaban junto a ellos. Estos se convirtieron en dioses “estatales”, adorados por los ricos y la élite en los templos. Sin embargo, la población en general seguía adorando también a sus dioses locales. Algunos dioses, por tanto, eran preferidos por ciertas clases de personas, otros sólo se adoraban en ciertas zonas y otros sólo eran prominentes en ciertos periodos. Osiris, dios principal de los muertos y del más allá, suele ser representado como un humano con forma de momia que lleva la corona de atef (una corona blanca flanqueada por plumas de avestruz) y sostiene un báculo y un mayal (signos de realeza y justicia).

Árbol genealógico de los dioses egipcios

El dios del sol, Ra, fue el primer faraón del mundo, en los días en que los dioses habitaban Egipto. Cada día, la nave solar dorada de Ra surcaba el cielo, y cada noche viajaba por el mundo subterráneo de la Duat, navegando por el Río de las Tinieblas y luchando contra los monstruos. Los egipcios celebraban cada amanecer, cuando Ra volvía a salir victorioso y hacía que comenzara un nuevo día. Después de muchos siglos, Ra envejeció y se volvió senil, y se retiró a los cielos, cediendo su trono a Osiris.

El dios de la tierra, Geb, fue uno de los primeros dioses en aparecer desde el mar del caos al principio de los tiempos. Aparece como un hombre hecho de tierra, con ríos, bosques y colinas en todo su cuerpo.

Nut era la esposa de Geb, la diosa del cielo. Sí, sabemos que tiene un nombre curioso, pero no era la diosa de los cacahuetes. Aparecía como una mujer con la piel como un cielo estrellado, de color azul oscuro y cubierta de constelaciones. A menudo se la representa extendiéndose sobre Geb, como el cielo se extiende sobre la tierra.

Criaturas de la mitología egipcia

Tras la rebelión de Tebas contra los hicsos y con el gobierno de Ahmose I (siglo XVI a.C.), Amón adquirió importancia nacional, expresada en su fusión con el dios del Sol, Ra, como Amón-Ra (alternativamente escrito Amón-Ra o Amón-Re).

Amón-Ra mantuvo su importancia principal en el panteón egipcio durante todo el Reino Nuevo (con la excepción de la “herejía atenista” bajo Akenatón). En este periodo (siglos XVI al XI a.C.), Amón-Ra ocupaba la posición de deidad creadora trascendental y autocreada[2] por excelencia; era el defensor de los pobres o atribulados y el centro de la piedad personal[3] Con Osiris, Amón-Ra es el dios egipcio del que más se tiene constancia[3].

Como deidad principal del Imperio egipcio, Amón-Ra también llegó a ser adorado fuera de Egipto, según el testimonio de los antiguos historiadores griegos en Libia y Nubia. Como Zeus Amón, llegó a identificarse con Zeus en Grecia.

Amón ascendió a la posición de deidad tutelar de Tebas tras el final del Primer Periodo Intermedio, bajo la XI Dinastía. Como patrón de Tebas, su esposa era Mut. En Tebas, Amón como padre, Mut como madre y el dios de la Luna Khonsu formaban una familia divina o “tríada tebana”.