Estatua de la resurrección en el vaticano

Estatua de la resurrección en el vaticano

Observatorio Vaticano

La Resurrección (La Resurrezione) es una escultura de bronce y aleación de cobre de 800 quintales (80 toneladas métricas)[1], obra de Pericle Fazzini, que se encuentra en el Aula de Audiencias Pablo VI de Roma[2][3] y que pretende plasmar la angustia de la humanidad del siglo XX que vive bajo la amenaza de una guerra nuclear.

Las dimensiones de la escultura son 20,1 m × 7,0 m × 3,0 m.[3] El encargo de la obra fue realizado por el conde Galeassi en 1965; la fundición comenzó en la Fundición de Arte Michelucci de Pistoia en 1972; el boceto final se realizó en 1975; y la obra se terminó e inauguró el 28 de septiembre de 1977.

Los secretos del Vaticano

La Resurrección (La Resurrezione) es una escultura de bronce y aleación de cobre de 800 quintales (80 toneladas métricas)[1], obra de Pericle Fazzini, que se encuentra en el Aula de Audiencias Pablo VI de Roma[2][3] y que pretende plasmar la angustia de la humanidad del siglo XX que vive bajo la amenaza de una guerra nuclear[1], y que representa a Jesús saliendo de un cráter nuclear en el Huerto de Getsemaní.

Las dimensiones de la escultura son 20,1 m × 7,0 m × 3,0 m.[3] El encargo de la obra fue realizado por el conde Galeassi en 1965; la fundición comenzó en la Fundición de Arte Michelucci de Pistoia en 1972; el boceto final se realizó en 1975; y la obra se terminó e inauguró el 28 de septiembre de 1977.

La estatua de la resurrección

La Cátedra de San Pedro (en latín: Cathedra Petri), también conocida como el Trono de San Pedro, es una reliquia que se conserva en la Basílica de San Pedro en la Ciudad del Vaticano, el enclave soberano del Papa dentro de Roma, Italia. La reliquia es un trono de madera que, según la tradición, perteneció al Apóstol San Pedro, líder de los Primeros Cristianos en Roma y primer Papa, y que utilizó como Obispo de Roma[1]. La reliquia está encerrada en una carcasa esculpida de bronce dorado diseñada por Gian Lorenzo Bernini y construida entre 1647 y 1653[1]. En 2012, el Papa Benedicto XVI describió la silla como “un símbolo de la misión especial de Pedro y de sus Sucesores de atender el rebaño de Cristo, manteniéndolo unido en la fe y en la caridad”[2].

El trono de madera fue un regalo del emperador de los romanos Carlos el Calvo al Papa Juan VIII en el año 875.[1] A lo largo de los años se ha estudiado en numerosas ocasiones, la última entre 1968 y 1974, cuando se retiró por última vez del altar de Bernini[3] Ese estudio concluyó que no se trataba de una silla doble, sino más bien de una sola con revestimiento, y que ninguna parte de la silla era anterior al siglo VI[3].

La resurrezione vaticana

La Virgen está representada como muy joven para ser la madre de un hijo de aproximadamente 33 años, lo que no es raro en las representaciones de la Pasión de Cristo de la época. Se han sugerido varias explicaciones para ello. Una de ellas es que su juventud simboliza su pureza incorruptible, como dijo el propio Miguel Ángel a su biógrafo y colega escultor Ascanio Condivi:

¿No sabes que las mujeres castas se mantienen frescas mucho más que las que no lo son? ¿Cuánto más en el caso de la Virgen, que nunca había experimentado el menor deseo lascivo que pudiera modificar su cuerpo?[8].

Otra explicación sugiere que el tratamiento del tema por parte de Miguel Ángel estuvo influenciado por su pasión por la Divina Comedia de Dante: tan bien conocía la obra que, cuando iba a Bolonia, pagaba la hospitalidad recitando versos de la misma. En Paradiso (cantica 33 del poema), San Bernardo, en una oración por la Virgen María, dice “Vergine madre, figlia del tuo figlio” (Virgen madre, hija de tu hijo). Esto se dice porque, dado que Cristo es una de las tres figuras de la Trinidad, María sería su hija, pero también es ella la que lo engendró.