Famosa pintura de da vinci la cena

Famosa pintura de da vinci la cena

La última cena da vinci

Mientras celebraba la última cena con sus discípulos, Jesús declaró: “Os aseguro que uno de vosotros me va a traicionar” (Evangelio de Juan 13:21). Los doce apóstoles de Jesús reaccionaron al oír estas palabras. A continuación, observamos una de las representaciones visuales más intrincadas de este relato bíblico: El cuadro de la Última Cena, del artista italiano del Renacimiento, Leonardo da Vinci.

Leonardo da Vinci (1452 a 1519) fue un genio y polímata italiano. Fue un artista del período del Alto Renacimiento. Fue un pintor famoso durante esta época, pero otros aspectos de su obra perduraron a lo largo del tiempo, por ejemplo, sus cuadernos y dibujos sobre diferentes temas, desde la botánica hasta la astronomía. El arte de Da Vinci se encuentra entre las obras maestras más populares del mundo, algunas de las cuales incluyen su famosa Mona Lisa (c. 1503), el Hombre de Vitruvio (c. 1490) y La última cena (c. 1495 a 1498).

El cuadro de La última cena de Leonardo da Vinci es una de las pinturas más astutas artísticamente creadas, no sólo del siglo XV, sino también en la actualidad: es verdaderamente intemporal. A continuación, analizamos parte del contexto histórico del cuadro y las técnicas detalladas que se utilizaron para crearlo. Debido a diversos factores ambientales y del medio, el cuadro se ha degradado a lo largo de los años y ha perdido la mayor parte de su originalidad. Sin embargo, gracias a varias restauraciones, todavía podemos disfrutar de esta obra maestra bíblica.

La última cena de Judas

La Última Cena (en italiano: Il Cenacolo [il tʃeˈnaːkolo] o L’Ultima Cena [ˈlultima ˈtʃeːna]) es una pintura mural del alto renacimiento italiano Leonardo da Vinci, fechada hacia 1495-1498. El cuadro representa la escena de la Última Cena de Jesús con los Doce Apóstoles, tal y como se relata en el Evangelio de Juan, concretamente el momento en que Jesús anuncia que uno de sus apóstoles le traicionará[1] Su manejo del espacio, el dominio de la perspectiva, el tratamiento del movimiento y la compleja exhibición de las emociones humanas lo han convertido en uno de los cuadros más reconocibles del mundo occidental y en una de las obras más célebres de Leonardo[2] Algunos comentaristas lo consideran fundamental para inaugurar la transición a lo que hoy se denomina Alto Renacimiento[3][4].

La obra fue encargada como parte de un plan de renovación de la iglesia y sus edificios conventuales por el mecenas de Leonardo, Ludovico Sforza, duque de Milán. Para permitir su inconsistente calendario de pintura y sus frecuentes revisiones, está pintada con materiales que permitían alteraciones regulares: témpera sobre gesso, brea y masilla. Debido a los métodos utilizados, a diversos factores ambientales y a los daños intencionados, hoy en día queda poco de la pintura original, a pesar de los numerosos intentos de restauración, el último de los cuales finalizó en 1999. La Última Cena, que se encuentra en el refectorio del convento de Santa Maria delle Grazie de Milán (Italia), es su mayor obra, aparte de la Sala delle Asse.

La canción de la última cena

La Última Cena de Leonardo da Vinci es una obra maestra del Renacimiento, aunque ha luchado por sobrevivir intacta a lo largo de los siglos.    Fue encargada por el duque Ludovico Sforza para el refectorio del monasterio de Santa Maria delle Grazie en Milán, y para pintarla Leonardo utilizó una mezcla de óleo y témpera y la aplicó sobre una pared seca.    Lo hizo así porque quería capturar el aspecto de una pintura al óleo, pero incluso en vida comenzó a desgastarse.    En el siglo XVII se produjeron más destrozos, cuando se cortó una puerta en la parte inferior (obviamente, el trabajo de Leonardo no se estimaba en aquella época como hoy).

Al pintar la Última Cena, Leonardo creó el efecto de que la sala en la que se ve a Cristo y a los apóstoles era una extensión del refectorio.    Esto es bastante apropiado, ya que la Última Cena retoma el tema básico (comer) de la finalidad del refectorio.    La extensión del espacio que vemos aquí es similar a lo que vimos con el fresco de la Santísima Trinidad de Masaccio, pintado en la iglesia de Santa Maria Novella de Florencia.    Leonardo utiliza, pues, algunos de los mismos recursos pictóricos utilizados por sus pintores-predecesores de principios de siglo.

La biblia de la última cena

Si alguna vez se ha esforzado por ver la Mona Lisa de Da Vinci en el Louvre, quizá le sorprenda descubrir que La última cena mide la friolera de 8,80 metros de ancho. Esto se debe a que Da Vinci la pintó en la pared del refractario (comedor) del monasterio dominicano de Santa Maria delle Grazie en Milán. Comenzó a trabajar en el cuadro de Cristo y sus discípulos a petición del duque de Milán en 1495, y lo terminó dos años después.

Esta escena no es original. La última cena de Cristo ha sido un tema popular a lo largo de la historia del arte. Pero lo que hace que la versión de Da Vinci sea tan especial es que capta la gran tensión de una escena concreta del Evangelio de San Juan. El cuadro representa el momento extremadamente dramático y crucial justo después de que Jesús les diga a sus apóstoles que sabe que uno de ellos le traicionará. Las expresiones faciales de los apóstoles están llenas de vida, revelando conmoción, horror y rabia.

Desde el punto de vista técnico, el uso de la perspectiva aquí es magistral. Da Vinci, ingeniero y arquitecto, midió con precisión todos los aspectos del cuadro para atraer la mirada del espectador hacia el centro y el punto de fuga al lado de la cabeza de Cristo. Desde este punto, Da Vinci utilizó cuerdas para crear líneas diagonales. Si se imaginan las líneas que irradian desde la sien derecha de Cristo, se encontrarán con las esquinas de las ventanas, las líneas del techo, las esquinas de la mesa y los paneles de la pared.