La segunda revolucion industrial resumen

La segunda revolucion industrial resumen

La industrialización

El transatlántico SS Kaiser Wilhelm der Grosse, un barco de vapor. Como principal medio de transporte transoceánico durante más de un siglo, los transatlánticos fueron esenciales para las necesidades de transporte de los gobiernos nacionales, las empresas comerciales y el público en general.

La Segunda Revolución Industrial, también conocida como Revolución Tecnológica,[1] fue una fase de rápidos descubrimientos científicos, estandarización, producción en masa e industrialización desde finales del siglo XIX hasta principios del siglo XX. La Primera Revolución Industrial, que finalizó a mediados del siglo XIX, se vio salpicada por una ralentización de los inventos importantes antes de la Segunda Revolución Industrial en 1870. Aunque algunos de sus acontecimientos pueden remontarse a innovaciones anteriores en la industria manufacturera, como el establecimiento de una industria de máquinas-herramienta, el desarrollo de métodos para la fabricación de piezas intercambiables y la invención del proceso Bessemer para producir acero, la Segunda Revolución Industrial suele datarse entre 1870 y 1914 (el comienzo de la Primera Guerra Mundial)[2].

Diferencias entre la primera y la segunda revolución industrial

La Revolución Industrial fue un periodo de gran industrialización e innovación a finales del siglo XVIII y principios del XIX. La Revolución Industrial comenzó en Gran Bretaña y se extendió rápidamente por todo el mundo.

La revolución industrial americana, comúnmente conocida como la segunda revolución industrial, comenzó en algún momento entre 1820 y 1870. En este periodo se produjo la mecanización de la agricultura y la fabricación de textiles y una revolución en el poder, incluyendo los barcos de vapor y los ferrocarriles, que afectó a las condiciones sociales, culturales y económicas.

Aunque la Revolución Industrial ocurrió hace aproximadamente 200 años, es un periodo que dejó un profundo impacto en la forma de vida de las personas y en el funcionamiento de las empresas. Podría decirse que los sistemas fabriles desarrollados durante la Revolución Industrial son los responsables de la creación del capitalismo y de las ciudades modernas de hoy en día.

Antes de la revolución, la mayoría de los estadounidenses se ganaban la vida con la agricultura y vivían en comunidades rurales muy extendidas. Con el avance de las fábricas, la gente empezó a trabajar por primera vez para empresas situadas en zonas urbanas. A menudo los salarios eran bajos y las condiciones eran duras. Sin embargo, trabajar para las empresas permitía vivir mejor que en la agricultura.

La revolución industrial y sus consecuencias

La Segunda Revolución Industrial fue un periodo de avances revolucionarios en la fabricación, la tecnología y los métodos de producción industrial, especialmente en Estados Unidos, entre 1870 y 1914. Desarrollos como el acero, la electricidad, el aumento de la producción en masa y la construcción de una red nacional de ferrocarriles permitieron el crecimiento de ciudades en expansión. Este impulso histórico en la producción de las fábricas, unido a la invención de maravillas tecnológicas como el telégrafo, el teléfono, el automóvil y la radio, cambiaría para siempre la forma de vivir y trabajar de los estadounidenses.

Aunque la automatización y la productividad de las fábricas habían mejorado gracias al uso limitado de los inventos de la Primera Revolución Industrial, como la máquina de vapor, las piezas intercambiables, la cadena de montaje y la producción en masa, la mayoría de las fábricas de finales del siglo XIX seguían funcionando con agua. Durante la c, recursos recién desarrollados como el acero, el petróleo y el ferrocarril, junto con la nueva fuente de energía superior de la electricidad, permitieron a las fábricas aumentar la producción a niveles inauditos. Junto con esto, el desarrollo de máquinas controladas por ordenadores rudimentarios, dio lugar a la producción automatizada. A finales de la década de 1940, muchas de las fábricas de cadenas de montaje de la Primera Revolución Industrial evolucionaron rápidamente hacia fábricas totalmente automatizadas.

Cómo empezó la revolución industrial

La Segunda Revolución Industrial, también conocida como “Revolución Tecnológica”, fue una fase de rápida industrialización en el último tercio del siglo XIX y principios del XX. La Primera Revolución Industrial, que finalizó a principios-mediados del siglo XIX, se vio salpicada por una ralentización de las macroinvenciones antes de la Segunda Revolución Industrial en 1870. Aunque algunos de sus acontecimientos característicos pueden remontarse a innovaciones anteriores en la industria manufacturera, como la invención del proceso Bessemer en 1856, la Segunda Revolución Industrial suele datarse entre 1870 y 1914, hasta el inicio de la Primera Guerra Mundial.

Los avances en la tecnología de fabricación y producción permitieron la adopción generalizada de sistemas tecnológicos preexistentes, como las redes de telégrafo y ferrocarril, el suministro de gas y agua y los sistemas de alcantarillado, que antes se habían concentrado en unas pocas ciudades selectas. La enorme expansión de las líneas ferroviarias y telegráficas a partir de 1870 permitió una circulación de personas e ideas sin precedentes, que culminó en una nueva ola de globalización. En el mismo periodo se introdujeron nuevos sistemas, sobre todo la energía eléctrica y el teléfono.