Lluvia vapor y velocidad. el gran ferrocarril del oeste

Lluvia vapor y velocidad. el gran ferrocarril del oeste

Castillo de Norham, amanecer

Lluvia, vapor y velocidad – The Great Western Railway; el cuadro representa una de las primeras locomotoras del Great Western Railway cruzando el río Támesis por el recién terminado puente ferroviario de Maidenhead de Brunel.El cuadro también tiene el mérito de dejar entrever las luchas románticas de Turner y sus contemporáneos sobre la cuestión del avance tecnológico durante la Revolución Industrial (véase más adelante).

Turner era un hombre muy viajero, que se desplazaba con frecuencia a las maravillas naturales de la Europa continental y de las Islas Británicas para dibujarlas en una de sus docenas de libretas. Sabía de los esfuerzos que hay que hacer para viajar fuera de los caminos trillados y escribió sobre una de esas ocasiones, viajando de Roma a París, a un amigo en 1829:

“…nunca pudimos calentarnos ni hacer buena la distancia del día, los lugares en los que nos alojamos resultaron ser todos malos hasta que Firenzola fue el peor por la diligencia de la gente que había devorado todo lo comestible (Beds ninguno)… cruzamos el Mont Cenis en un trineo, acampamos en la nieve con el fuego encendido durante 3 horas en el Mont Tarate mientras la diligencia era enderezada y excavada, ya que un banco de nieve la salvó de volcarse, y en la caminata nos metimos hasta las rodillas en la nueva deriva caída para conseguir ayuda para cavar un canal a través de ella para el carruaje, de modo que desde Foligno hasta menos de 20 millas de París nunca vi el camino sino la nieve. “1

Turner dido construyendo cartagena

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El temerario luchador national gallery londres

El cuadro se expuso por primera vez en la Royal Academy en 1844, aunque es posible que se haya pintado antes[i]. Actualmente se encuentra en la colección de la National Gallery de Londres. El cuadro da la impresión de gran velocidad en una pintura estática, un atributo que distinguía a Turner de otros artistas[2] La obra combina el poder de la naturaleza y la tecnología para crear una tensión emocional asociada al concepto de lo sublime.

El cuadro fue pintado cerca del final de la Revolución Industrial, que supuso un cambio masivo de una economía agraria a otra dominada por la fabricación de maquinaria en la Era Victoriana[3] El ferrocarril fue uno de los símbolos más potentes de la industrialización, ya que esta nueva forma de transporte afectó en gran medida a la vida industrial y social[4] Turner parecía ir una generación por delante de otros artistas, ya que fue uno de los pocos pintores de la época que consideró el avance industrial como un tema artístico encomiable[2] El cuadro sugiere que la tecnología moderna es una realidad que corre hacia nosotros[2].

Lluvia, vapor y velocidad bildanalyse

(Londres, 1775-id., 1851) Pintor británico. Turner fue un artista precoz, admitido como alumno en la Royal Academy a los catorce años, de la que fue nombrado miembro asociado en 1799, a los veinticuatro años, y de la que fue también, más tarde, profesor y vicepresidente. Su temprana afición a la pintura se convirtió desde el principio en una vocación de paisajista, hasta el punto de que el paisaje fue el único tema que cultivó y del que se convirtió en un maestro indiscutible.

A partir de 1792, tomó la costumbre de anotar paisajes y vistas para venderlos a grabadores o transformarlos posteriormente en óleos o acuarelas. Esta línea de trabajo, mantenida durante toda su vida, está en el origen del gran número de dibujos que dejó tras su muerte, así como de los incluidos en obras como Puertos de Inglaterra o Vistas pintorescas de las costas del sur de Inglaterra.

Aunque su obra fue objeto de muchas discusiones, tuvo admiradores y mecenas incondicionales, como el Tercer Conde de Egremont y John Ruskin. Por ello, disfrutó de un gran alivio económico, que le permitió realizar constantes viajes a distintos países (Francia, Suiza, Italia), de los que guarda un recuerdo memorable, como por ejemplo su serie de vistas de Venecia.